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El director Benito Zambrano (Lebrija, Sevilla, 1965) estuvo en Canarias en visita relámpago con el fin de mantener un encuentro con aficionados y profesionales del sector audiovisual de las Islas gracias a una iniciativa del Centro de Estudios de Cine de Canarias (CECAN). En la siguiente entrevista, el director de Solas (ganadora de cinco premios Goya en su XIV edición, celebrada en el 2000, y premio especial del jurado en el Festival de Berlín) habla de su experiencia formativa en la Escuela Internacional de San Antonio de los Baños, Cuba, así como de sus películas y su trabajo en la serie para televisión Padre Coraje. Actualmente se encuentra ultimando su próximo filme, La voz dormida, basada en un libro de Dulce Chacón.
EDUARDO GARCÍA ROJAS – Usted se formó en la Escuela de San Antonio de Los Baños, muy próxima a La Habana…
- A nivel de cine sí aunque con anterioridad ya había estudiado en una Escuela de Teatro y trabajado como ayudante de cámara en Canal Sur y Televisión Española. Vamos, que tenía cierta formación técnica. Pero desde el punto cinematográfico mi formación la hice en Cuba.
- Se lo preguntaba porque rodea un aura de mito a esta Escuela.
- Lo mítico siempre tiene su coda de verdad y de mentira. Toda escuela de arte depende de su profesorado y alumnado. La Escuela de Cine de Cuba funciona con profesionales que van a dar clases y un grupo de profesores más o menos fijo, que se mantiene, aunque hay años en que no están. Si tienes suerte, esos cursos te los pueden dar dos o tres profesores realmente buenos, lo que en mi caso me lió bastante porque no sabía como dividirme para asistir a todas las clases. Hay rachas también en las que los que llegaban eran cuatro mediocres y exclamabas lo de ¡Dios mío y ahora que hacemos! Por eso creo que en este tipo de escuela igual de importante que los profesores son los compañeros con los que coincides. Si encuentras un grupo de alumnos cuyo deseo y pasión es el cine, te encuentras ante una competencia sana de lo más productivo, y yo tuve esa suerte porque los dos años que cursé en la Escuela así fueron los estudiantes de mi grupo. Recuerdo esa etapa como muy bonita, y ahora mismo la mayoría de ellos está trabajando en el cine pese a que siempre destacan los profesionales que se dedican a la dirección. Lo más importante de la Escuela de Cine de Cuba son los buenos profesionales que te encuentras y que más tarde regarán África, América Latina e incluso España. Los dos años que pasé en Cuba están marcados por una pasión por lo que hacíamos que nos contagiaba. Todo el mundo quería aprender y saber. La Escuela cuenta también con otras cosas importantes que la hace especial. Y una de ellas es que está aislada, y si bien Cuba es un país que parece estar aislado del mundo, que tenga un centro aislado a una distancia considerable de La Habana la convierte en una especie de, digámoslo así, monasterio caribeño donde sólo puedes pensar en cine. Un día normal consistía en levantarte, ir a desayunar, hablar con los compañeros de cine, ir a las clases, almorzar, y seguir hablando de cine. Por la tarde, veías películas o asistías a seminarios y así hasta la noche: siempre cine, cine y más cine. Y eso tiene de bueno que no piensas en nada salvo en… ¡cine! Toda nuestra energía estaba organizada en torno al cine.
- En este aspecto, ¿el profesional nace o se hace en una Escuela?
- No hay normas porque las ganas de contar historias no te la puede dar una escuela. Una escuela en todo caso te permite desarrollar esa capacidad. Además, lo positivo de una escuela es que te da un espacio donde poder equivocarte. Un espacio donde aprender y probar pero sobre todo errar porque se aprende de los errores y no de los aciertos. Las escuelas son espacios para equivocarse. Yo era el mayor de mi grupo, y eso lo tenía más o menos claro: lo importante no era aprender a manejar la cámara si no ¿qué voy a contar a través de esa cámara? Yo me gradué en guión. Así que en esos dos años donde me aislé del mundo, es decir, que me aislé de España, de mi familia, de los problemas, me encontraba en un lugar al servicio de que hiciera lo que quisiera. Y como la Escuela contaba con más de lo que necesitaba, me ayudó mucho. Lo importante es que te encuentres a ti mismo. Que sepas qué quieres hacer al tiempo que aprendes a manejar los instrumentos de forma profesional. ¿Se nace o se hace? hay gente que se hace como es mi caso y otros que nacen en un entorno familiar vinculado al cine, lo que te permite colarte con cierta comodidad en la industria.
- ¿Notó cuando regresó a España cierta endogamia en el mundo del cine?
- Cuando regresé a España me fui a mi pueblo, Lebrija, y la verdad es que tenía un desconocimiento absoluto del cine español. No me considero, por otra parte, lo que se dice un cinéfilo. De hecho, comencé a estudiar teatro antes que cine, así que puedo calificarme, como la mayoría de la gente de mi generación, un espectador de cine no en salas sino gracias a la televisión. A mí me formó cinematográficamente el cine que vi en la televisión, aunque la primera vez que me mostraron una cámara de cine fue en Cuba.
- Ha dicho que quiere hacer comedia.
- Es más fácil hacer llorar que reír. A mí, por lo menos, me resulta mucho más difícil escribir una comedia que un drama, que es un género que tiene un componente real donde me manejo con comodidad. Sin embargo, cuando intento escribir comedia me sale falsa o transformo la idea a medida que la voy escribiendo en una cosa demasiado seria. Aunque algunas veces me salen situaciones cómicas. En algunas de mis películas hay momentos que hacen reír, pero no. Lo he intentado pero no me sale esto de escribir comedia.
- ¿No será porque se siente más seguro dirigiendo las historias que escribe?
- De las tres películas que he realizado dos fueron escritas por mí y una tercera, la serie de televisión Padre Coraje, por un buen amigo de Sevilla, Antonio Onetti, aunque es verdad que ambos trabajamos previamente el guión. No me planteo esta cuestión porque al margen de cine y televisión también dirijo anuncios publicitarios que son ideas de otros y me siento muy cómodo en ellos. O mejor, hago una separación: pongo mi oficio al servicio de contar las historias de otros, consciente de que no es mi historia. En este sentido, cuando ruedo películas de Benito Zambrano necesito creerme la historia y convencerme de que merece la pena contarse. De todas formas, creo que soy más director que guionista aunque lo que me apasiona de verdad en este trabajo es lo de inventarme un relato porque es como descubrir un mundo que nadie ha transitado antes.
- La pregunta es inevitable, ¿qué opina de la polémica Ley del Cine?
- Confieso que es un asunto que controlo poquísimo. Asumo una dejadez de responsabilidades y la voluntad de haber dejado ese tema en otras manos. No conozco muy bien esa Ley, sólo quiero que cualquier asunto que se legisle desde nuestros gobiernos genere normas que potencien la cultura en su diversidad, en sus idiomas, géneros y estilos. Que esas leyes permitan en definitiva algo que nos aporte y aporte a la cultura de este país. Me da igual que la obra sea pequeña como una colosal.
- Le inquieta la aparición de las nuevas tecnologías en el cine. La desaparición del celuloide tradicional.
- No. Ya te dije que no soy un cinéfilo. Empecé en esto rodando cortometrajes en vídeo, así que me da igual el formato. No obstante y por una cuestión de actitud ante la vida, no me gusta que desaparezca lo bueno pero sí lo malo. Vaya, que no me gusta restar sino sumar. Por eso, espero que todos los formatos se mantengan y que la gente los utilice en función de cómo quiere contar sus historias. Las nuevas tecnologías están para que pasen cosas muy interesantes y locas. Otra cosa son los que tienen el control de los grandes espacios de comunicación, comenzando por las salas de cine, porque es un tema más complicado.
- Le planteamos ahora que describa brevemente las tres películas que ha dirigido. Así como su próximo proyecto, La voz dormida, adaptación de la novela del mismo título de Dulce Chacón.
- Muy bien.
- Empezaremos por Solas.
- Fue mi primera película. Así que es un título muy importante porque además de contribuir a impulsar mi carrera cinematográfica tiene que ver mucho con mi vida, mi mundo, mi universo, mis entrañas como ser humano. Tuve la suerte de que saliera bien y que funcionara en todas las partes donde se exhibió. Significó, además, mi carta de presentación y me dejó situado en un punto muy bueno que me facilitó las cosas para rodar mi siguiente proyecto.
- Padre coraje.
- La entiendo como un experimento que me permitió ahondar en el mundo de las historias andaluzas y continuar aprendiendo a contar historias y a trabajar con actores fundamentales del cine español para darme cuenta, de paso, que en televisión se pueden hacer cosas interesantes o al menos otras cosas a las que habitualmente nos tiene acostumbrado este formato. Es una película larga, casi cinco horas de duración.
- Habana Blues.
- Significó mi rencuentro con Cuba. Mi homenaje. Benito Zambrano antes y después de Cuba. Habana Club fue mi manera de decir “Cuba, gracias por lo que me has dado, por todo lo que aprendí”. Se trata de una historia narrada siempre desde el respeto y la emoción, y pese a que se trata de un relato sobre jóvenes músicos cubanos, quise dotarla de cierto compromiso para que mereciera la pena.
- Y ahora la adaptación de La voz dormida.
- Tenemos guión y nos encontramos en la fase de diseño de la producción. Cuenta con un presupuesto razonable para lo que ahora mismo es la industria del cine español, así que espero que los productores consigan el dinero para rodarla.
- ¿Qué le atrajo de la novela de Dulce Chacón?
- Me atrajeron muchas cosas. La historia de amor entre las dos hermanas, Pepita y Hortensia, que no quiere ver lo que está pasando ante sus ojos cuando lo que pasa es un nivel de crueldad que fue lo que nos legó el franquismo durante la postguerra: fusilamientos, torturas en las comisarías, consejos de guerras sumarísimos absolutamente alegales, fuera de toda norma. Y todo eso con la complicidad de la santa iglesia apostólica y romana. Pretendo reflejar el contexto histórico de la postguerra, el nivel de sin razón y delirio que hubo por parte de los vencedores por exterminar a la otra mitad del país. Matar al otro porque es diferente. Todo eso me atrajo de la novela. También su poesía y el amor que hay dentro de las dos hermanas protagonistas, como se apoyan la una en la otra. La voz dormida es una novela que habla de la dignidad, pero sobre todo de la dignidad de las mujeres en las cárceles franquistas, algo que nuestro cine ha tratado muy poco.
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Enero 20th, 2010 at 12:20 am
Criaturas, corregir el error del titular. No es Roberto sino Benito. Abrazos.
Enero 20th, 2010 at 5:06 pm
Gracias, amigos.
Enero 20th, 2010 at 5:26 pm
Fallo tecnico… eso de tener la cabeza en varios sitios a la vez, siempre pasa factura…
Enero 22nd, 2010 at 9:42 pm
Doný worry. Y felicidades por vuestra web, ya forma parte de mis favoritos.
Un abrazo.
Enero 22nd, 2010 at 9:43 pm
Don’t worry, quise decir.
Abril 26th, 2010 at 10:19 pm
Ofrezco coches clásicos para rodar en cortometrajes o largometrajes. Tengo uno que es un modelo del 53, otro del 65 y otro del 70. Me gustaría participar como actor, o de relleno de actor.
Saludos.